El Congreso convirtió esta semana en ley la Boleta Única de Papel (BUP), el nuevo instrumento electoral que regirá en las elecciones de medio término del año entrante. Especialistas analizan los puntos principales del nuevo esquema y cómo impactará en la sociedad y en el sistema político.

Con 143 votos a favor, 87 en contra y 5 abstenciones, la Cámara de Diputados convirtió en ley esta semana la Boleta Única de Papel (BUP) como nuevo instrumento electoral nacional, tras dos años de la media sanción obtenida en el Senado. De esta forma, las y los argentinos concurrirán a las elecciones de medio término del 2025 con un nuevo formato electoral. Distintos especialistas consultados por C5N analizaron los puntos principales de la iniciativa, sus implicancias y cómo impactará tanto en la sociedad como en el sistema político argentino.
La BUP viene a reemplazar a la tradicional boleta partidaria. En los próximos comicios, los ciudadanos que acudan a votar se encontrarán con una única boleta que contendrá toda la oferta electoral nacional en una misma papeleta. En términos visuales, el votante observará que las agrupaciones políticas aparecerán en columnas verticales, mientras que los cargos electivos estarán en filas horizontales. El voto se emitirá al marcar los casilleros correspondientes a los partidos o frentes electorales para cada categoría.
Además de la novedad de la boleta única, dentro de los principales cambios se eliminó la posibilidad de votar lista completa y se determinó un nuevo calendario electoral que adelanta fechas como la presentación de los frentes electorales y candidatos, así como las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
En términos concretos, las PASO se adelantarán del segundo al primer domingo de agosto; pasarán de 50 a 60 días el plazo para el registro de la lista de candidatos proclamados; de 40 a 45 días para exhibir el diseño de la Boleta única; y la campaña electoral comenzará 60 días antes de las elecciones.
La nueva normativa establece que en la BUP deberá identificarse con claridad el nombre de la agrupación política, la sigla, símbolo distintivo y el número de identificación de la agrupación política y la categoría de cargos a elegir. En el caso del presidente y vice, se requiere apellido y fotografía color de ambos candidatos y para la lista de senadores nacionales, nombre y apellido de los candidatos y fotografía color de las personas titulares.
En el caso de la lista de diputados nacionales, deberá contener como mínimo los nombres y apellidos de los 5 primeros candidatos a excepción de los distritos que elijan un número inferior, en cuyo caso se consignarán el total de los candidatos y candidatas. En todos los casos se incluirá la fotografía color de los primeros dos candidatos titulares.
Qué mirar
Para Pablo Secchi, Director Ejecutivo de la Fundación Poder Ciudadano, la BUP tiene puntos interesantes así como cuestiones a las que hay que prestarle atención. El especialista destacó la seguridad y el orden que garantiza el nuevo sistema ya que «el votante no va a tener que estar revolviendo boletas o cortando con una tijera», sino que «simplemente va marcar el casillero que quiera”, al tiempo que resaltó las virtudes relacionadas al control del financiamiento político, puesto que “había muchos casos donde los partidos decían que con el dinero imprimían una cantidad de boletas y eso no sucedía”.
Por el lado de los cuestionamientos, uno de los puntos que le genera mayores críticas tiene que ver con la eliminación del casillero para poder votar lista completa. “La preocupación pasa porque algún ciudadano sin demasiada capacitación entienda que si vota a presidente crea que está votando para todas las categorías. Ese error va a aparecer y habrá que ver cómo solucionarlo. Seguramente la primera aplicación va a tener ciertas dificultades”, advierte.
Desde CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), su Directora Ejecutiva, Gala Díaz Langou, celebró que la BUP se haya convertido en ley. En diálogo con C5N, aseveró que “es un enorme avance para la política en Argentina porque garantiza que esté todo la oferta en el cuarto oscuro, la responsabilidad de la distribución y la impresión queda en manos del Estado y además, sobre todo, mejora la experiencia de los votantes”.
Desde otra perspectiva, el ex titular de la Dirección Nacional Electoral, Marcos Schiavi, cuestionó el nuevo sistema al considerar que “no queda claro qué problema viene a resolver y que, dependiendo de su implementación, puede generar más problemas que soluciones”, entre los que aparece el aumento del voto en blanco o nulo. En ese sentido, agregó que “favorece el debilitamiento de los partidos, la fragmentación y la personalización de la política”.
Otro de los puntos que aparece en el debate es cómo impactará la BUP frente a al sistema electoral vigente que se destaca por su robustez. “El sistema actual venía funcionando bien, no quiere decir que no tenga cosas para mejorar, y creo que la boleta única es un paso adelante, pero al venir funcionando bien se teme que se haga un poco engorroso, venimos votando así hace 40 años”, subrayó Secchi, quien añadió que “el sistema viene funcionando bien a nivel nacional, a tal punto que los últimos 3 presidentes pertenecieron a tres partidos diferentes”.
En el mismo sentido se pronunció Schiavi, al afirmar que «el sistema actual ha demostrado que funciona». Si bien aclaró que «es perfectible» y que «hay que modificar la ley de partidos», enfatizó en que «no han habido denuncias de fraudes serias, solo comentarios marginales».
Algo similar consignó Secchi, al señalar que rigen muchos mitos alrededor del sistema electoral relacionados al voto cadena o el robo de boletas, ya que en general son cosas que cuesta comprobar o son denuncias que no avanzan en la justicia. “Mucha gente cree que con este tipo de boletas se hacía fraude, se engañaba. La legitimidad del sistema es importante para darle tranquilidad a todo el mundo”, alertó.
En cuanto al impacto que puede tener en la sociedad, Schiavi opinó que “el desafío es alcanzar un nivel de capacitación ciudadana alta”, ya que “hay que volver a enseñarle a los ciudadanos a votar”, mientras que catalogó como «mayúsculo» el impacto en el sistema electoral, dado que “debilita los partidos, especialmente los nacionales» y que «favorece la fragmentación y los provincialismos o localismos”.
Para Díaz Langou, la expectativa es que la BUP se traduzca “en un sistema más ágil de votación y que se puedan traducir más fielmente las preferencias de los votantes en la selección de los representantes», lo que espera «pueda contribuir a reducir la crisis de representatividad que atravesamos”.
Y concluyó: “Las elecciones funcionan, son libres y transparentes, pero eso no quiere decir que no sean mejorables. Hay cuestionamientos acerca de la legitimidad del sistema, que si bien la evidencia demuestra que son infundados, no dejan de replicarse, por eso es importante que la implementación de la BUP pueda contribuir a erradicar esos cuestionamientos y propiciar una mayor legitimidad de nuestro sistema electoral”.