El consumo de pan en Argentina registró una fuerte caída durante el gobierno de Javier Milei. Según datos del sector, las ventas de pan disminuyeron un 60%, mientras que el consumo de facturas se redujo en un 80%, reflejando el impacto de la pérdida del poder adquisitivo.

Desde la Cámara de Industriales Panaderos advirtieron que la crisis provocó el cierre de más de 2.800 panaderías en todo el país y la pérdida de 17.000 puestos de trabajo.
«Viene más gente a pedir que a comprar», expresaron desde la entidad, al describir la difícil situación que atraviesa el rubro y el cambio en los hábitos de consumo de la población.
El sector sostiene que el aumento de los costos de producción y la caída de las ventas complican la continuidad de numerosos comercios, que enfrentan serias dificultades para mantenerse en actividad.