ACUERDO UNIÓN EUROPEA–MERCOSUR: QUIÉNES SE BENEFICIAN Y CÓMO PODRÍA IMPACTAR EN ARGENTINA

En Paraguay, con la presidencia protémpore del Mercosur, se firma el fin de semana el histórico acuerdo entre ambos bloques. Lula da Silva, gran impulsor de la idea, no estará presente. Sin embargo, antes se reúne con la máxima autoridad europea.

Se trata de un acuerdo entre dos bloques que formarán un mercado de 750 millones de personas. El acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur es uno de los pactos comerciales más ambiciosos firmados por la Argentina en las últimas décadas y, aunque su implementación aún requiere ratificaciones y definiciones clave, ya perfila un impacto significativo sobre la estructura productiva del país.

El tratado apunta a crear una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con la reducción de aranceles, facilitar las inversiones y establecer reglas comunes en comercio, servicios y compras públicas.

Para la Argentina, el acuerdo representa una oportunidad estratégica para ampliar exportaciones, diversificar destinos y mejorar el acceso a un mercado de alto poder adquisitivo como el europeo. La UE eliminaría de manera gradual aranceles que hoy encarecen productos argentinos clave, mientras que el Mercosur abriría su mercado a bienes industriales y tecnológicos europeos, en un esquema de desgravación progresiva.

A priori, los sectores argentinos más favorecidos son los vinculados al agro y la agroindustria, principal fortaleza exportadora del país. La carne vacuna aparece como uno de los grandes ganadores, con cuotas ampliadas y menores impuestos de ingreso al mercado europeo. También se beneficiarían la carne aviar, los lácteos, el trigo, el maíz, el arroz, la soja y sus derivados, además de las economías regionales, como vinos, frutas, cítricos y productos orgánicos.

Otro sector con potencial es el de la energía, en particular los biocombustibles, donde la Argentina tiene escala y competitividad. La industria alimenticia en general -alimentos procesados y con valor agregado- podría aprovechar la mayor previsibilidad comercial y las reglas claras para exportar.

Sin embargo, el acuerdo también plantea desafíos: mayores exigencias ambientales y sanitarias, y una competencia más intensa para sectores industriales menos competitivos. Aun así, para la Argentina, el pacto con la UE se perfila como una ventana de oportunidad para fortalecer su perfil exportador, siempre que vaya acompañado de políticas que impulsen la producción y protejan a los sectores sensibles.

La directora ejecutiva de la Unión Europea estará en Paraguay para la firma del acuerdo, pero no así, Lula da Silva, por desavenencias, en especial con el presidente argentino. Lula y Ürsula von der Leyen se reúnen este viernes en Brasil.

La oportunidad para los productos del Mercosur

Una de las ventajas más destacadas para Argentina es el acceso preferencial a uno de los mercados más sofisticados del mundo. La UE recibirá productos del Mercosur con aranceles reducidos o eliminados gradualmente, lo que representa una oportunidad para los exportadores argentinos de colocarse con mayor competitividad frente a otros socios globales.

Según documentos oficiales, la Unión Europea eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del Mercosur y concederá preferencias adicionales para otro 7,5%, alcanzando una cobertura del 99% de los productos agrícolas del bloque. Esto significa que una parte sustancial de la canasta exportadora argentina -desde granos hasta manufacturas ligeras- podrá ingresar al mercado europeo con ventajas fiscales.

Sectores como agroindustria, carne bovina en cuotas, etanol, aceites vegetales, frutas frescas, frutos secos y legumbres están en la lista de productos que verán apertura arancelaria, en algunos casos de forma inmediata y en otros en plazos de cuatro a diez años. El acuerdo fija, por ejemplo, una cuota de 99.000 toneladas de carne bovina con arancel al 7,5%, algo celebrado por productores argentinos que buscan consolidar su presencia en Europa.

Además del acceso comercial, el pacto puede atraer mayores inversiones extranjeras directas (IED) a Argentina. La UE es uno de los principales inversores en el país, con un stock significativo de capital en sectores clave, y un acuerdo estable y predecible puede reforzar la confianza de empresas europeas para ampliar operaciones.

Los riesgos: competencia, estándares y desigualdades

Sin embargo, no todo es optimismo. El acuerdo también despierta preocupaciones y peligros concretos. La apertura de mercados europeos no garantiza por sí sola que los productores argentinos obtendrán beneficios automáticos si no se adaptan a los estándares sanitarios, fitosanitarios y medioambientales exigidos por la UE, que son más estrictos que los de muchos mercados emergentes.

Además, aunque la apertura es significativa, muchos sectores sensibles estarán sujetos a cuotas y salvaguardias, lo que limita el potencial de exportación sin aranceles. Esto añade incertidumbre sobre el ritmo real de aumento de las exportaciones argentinas a Europa.

En el plano interno, algunos analistas advierten que la competencia europea podría impactar a industrias locales menos competitivas. La eliminación progresiva de barreras para bienes industriales europeos – en áreas como maquinaria, automotriz y productos químicos – podría poner presión sobre sectores argentinos con menores economías de escala.

Además, existen riesgos ambientales y sociales asociados al aumento de la producción exportadora, especialmente en actividades ligadas al agro y la ganadería. El incentivo al crecimiento de exportaciones sin mecanismos robustos de protección ecológica podría agravar problemas como la deforestación y el uso intensivo de recursos, que ya son temas sensibles en la agenda global.

Equilibrio o desigualdad: el gran desafío

Para Argentina, el reto será convertir el acceso a mercado en valor real, no solo en volumen exportado. Esto pasa por fortalecer la competitividad interna, mejorar la logística y garantizar que los productos cumplan con los estándares europeos, un proceso que exige inversión, tecnología y coordinación público-privada.

También será clave cuidar a los sectores que puedan quedar rezagados, con políticas de apoyo a la productividad, capacitación y adaptación tecnológica, para que no queden relegados frente a la competencia europea.

Así, mientras el acuerdo UE-Mercosur abre una ventana de oportunidades sin precedentes para la Argentina en términos de comercio e inversión, también plantea desafíos que exigirá una estrategia nacional clara para maximizar beneficios y proteger sectores sensibles.

Para la Argentina, estos son los principales beneficios y los desafíos por superar.

El volumen comercial de ambos bloques

La posibilidad del intercambio es muy favorable para ambos. Hay productos complementarios que favorecen el crecimiento a ambos lados del Atlántico. Y en los que se compite, habrá mecanismos de compensación para los más perjudicados, como los europeos con los alimentos.

En total, de las importaciones que realizan a la Unión Europea, la Argentina solo participa con el 3%. Ese mercado, es el tercero por volumen en el mundo, detrás de China y los Estados Unidos. Por lo tanto, para los productos argentinos, este acuerdo presenta una enorme capacidad para el desarrollo de la producción y el progreso de la economía y por ende, de los asalariados en estos rubros.

BENEFICIOS

  • Acceso preferencial a un mercado clave

La Unión Europea es uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo. El acuerdo reduce o elimina aranceles para la mayoría de los productos argentinos, mejorando la competitividad frente a otros países exportadores.

  • Impulso a la agroindustriaCarne vacuna y aviar, granos, aceites, vinos, frutas y economías regionales tendrían mejores condiciones de ingreso, con cuotas específicas y desgravaciones progresivas.
  • Más previsibilidad comercialReglas claras y estables favorecen contratos de largo plazo y reducen la incertidumbre para exportadores e inversores.
  • Atracción de inversiones europeasLa UE ya es uno de los principales inversores en Argentina. El acuerdo puede acelerar proyectos en energía, alimentos, logística y servicios.
  • Inserción en cadenas globales de valorMejores condiciones para que empresas argentinas se integren a procesos productivos internacionales, especialmente en alimentos y manufacturas.

PROBLEMAS Y RIESGOS

  • Competencia industrial europeaSectores industriales argentinos menos competitivos podrían verse afectados por la llegada de productos europeos con mayor escala y tecnología.
  • Cuotas y límites a exportaciones claveProductos sensibles, como la carne vacuna, tienen cupos de exportación. Superado ese volumen, vuelven a aplicarse aranceles.
  • Exigencias ambientales y sanitarias estrictasCumplir con los estándares europeos implica mayores costos para productores y exportadores, especialmente pymes.
  • Impacto desigual entre sectoresEl acuerdo beneficia más al agro que a la industria, lo que puede profundizar asimetrías productivas internas.El fin de semana, desde Paraguay se pone en marcha una oportunidad única, trabada durante 25 años.