A siete años de la desaparición del ARA San Juan con sus 44 tripulantes, un informe vuelve a poner bajo la lupa los minutos finales del submarino y el derrotero judicial que enfrentan sus familias.

Este 17 de noviembre se recuerda un hecho clave: el registro de un “evento acústico” horas antes del último contacto, un posible indicio de implosión que recién meses después fue reconocido de manera oficial.
Para muchos, esa demora alimenta la pregunta que aún duele: ¿la tragedia pudo evitarse? El submarino, botado en 1983, arrastraba fallas de mantenimiento y reparaciones postergadas, antecedentes que hoy forman parte central de la causa.
Los representantes legales de las familias fueron categóricos: “A estos 44 héroes los mandaron a un viaje a la muerte”, afirmó Burlando. “El submarino salió en pésimas condiciones”, sostuvo Carreras. Siete años después, el mensaje es el mismo: memoria, verdad y justicia.