Máximo Thomsen, uno de los rugbiers condenados por el crimen de Fernando Báez Sosa, permanece apartado del resto de los presos en la Alcaidía N°3 de Melchor Romero, donde cumple su condena.

El joven de 25 años fue aislado el 12 de octubre tras una pelea con otro interno. Desde entonces, se encuentra bajo vigilancia especial, aunque sigue participando en talleres de alfabetización jurídica y derechos humanos dentro del penal.
A casi seis años del asesinato en Villa Gesell, los ocho condenados continúan detenidos, mientras la familia de Fernando sigue reclamando justicia y una condena definitiva.