Semana Mundial de la Lactancia: los 8 mitos más frecuentes a la hora de amamantar

La mayoría de las mamás suelen escuchar comentarios y recomendaciones de su entorno sobre cómo, cuándo y por cuánto tiempo dar la teta, pero muchos no tienen evidencia científica. Especialistas desmienten los más comunes.

«¿Tan grande y le seguís dando la teta?»; «Si se quedó llorando es porque tu leche no lo llena, dale una mamadera»; «No dejes que te maneje los horarios de teta porque lo vas a malcriar». La mayoría de las mujeres que amamantan o amamantaron escucharon al menos una vez cualquiera de estos comentarios. Aunque pueden decirse con buenas intenciones, lo cierto es que se basan en mitos y prejuicios sin evidencia científica.

Para combatir estas desinformaciones, todos los años entre el 1 y el 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia, que en 2025 tiene lugar en más de 170 países bajo el lema «Prioricemos la lactancia: construyendo sistemas de apoyo sostenibles». El objetivo es pensar colectivamente cómo la sociedad, las familias y los lugares de trabajo pueden crear redes duraderas que acompañen a mamás y bebés.

Para la médica pediatra Jimena Le Bellot (más conocida en redes como @soymamaypediatra), uno de los principales obstáculos que enfrentan las mujeres a la hora de amamantar es una sociedad «poco informada y poco empática». «Incluso desde los comentarios, todos estos mitos de ‘uy, ya está muy grande para la teta’, todas estas cosas que se suelen escuchar y que para las mujeres que estamos amamantando son un montón», señaló a C5N.

«Es imposible conciliar un trabajo en donde tengas que irte de casa y dejar al bebé con la extracción de la leche materna que empieza, sin quererlo, a disminuir, porque es muy difícil estar sacándose la leche que una necesita para mantener la producción. Entonces ahí ya hay muchas lactancias deseadas que son lamentablemente perdidas», añadió.

«Lo que las madres necesitan es información, pero más que nada apoyo de su círculo más íntimo, de su pareja, de su familia, de su entorno y de la empresa o institución donde trabaja», sostuvo Cecilia Karplus, voluntaria de la Liga de la Leche, una ONG con presencia en todo el país que brinda información, asesoramiento y grupos de apoyo gratuitos para mamás que amamantan.

«La licencia por ley es cortísima, son 90 días incluyendo el tiempo que la madre se haya tomado antes de parir. Lo que se necesita es que los lugares tengan políticas de apoyo a la lactancia: un lugar separado para que se puedan sacar leche (que no sea el baño), horarios flexibles, trabajo remoto. El apoyo del entorno es fundamental», remarcó.

Los mitos más comunes a la hora de amamantar

1. La lactancia es fácil y el bebé enseguida se prende a la teta

«Eso no siempre es así», señaló Le Bellot. «Hay personas a las que por ahí se les da de una forma más natural y hay otras, como me pasó a mí y a muchas otras mujeres, que no es tan fácil. La lactancia necesita información para ser posible. Si bien hay veces en que se da naturalmente, otras esa información es fundamental para lograrlo», afirmó.

Karplus coincidió en que «es esperable» que sea fácil, pero «puede no ocurrir». «Depende de cada mamá y cada bebé: a algunas les resulta facilísimo y otras tienen dificultades, generalmente en los inicios y con el tema del dolor. Lo que la mamá necesita es un entorno que la apoye», remarcó.

2. El estado de ánimo de la mamá afecta la calidad de la leche

«No tenemos que ponernos la vara de ‘si no tengo una dieta buenísima y estoy de buen humor, no voy a poder amamantar a mi bebé’, porque no es así. El estado de ánimo, el humor, el cómo estamos nosotras no pasa a través de la leche. Hay toda una cuestión de negar nuestros sentimientos, taparlos, fingir que estamos bien, que no está bueno para la mamá y tampoco para el bebé», indicó Le Bellot.

«No hay un problema con el estado emocional de la madre. Las personas tienen millones de responsabilidades, problemas, otros hijos u otras personas para cuidar; tienen que trabajar, ocuparse de la casa y un montón de cosas, y sin embargo la leche la siguen produciendo. No hace falta estar en un estado zen y de nirvana para poder amamantar», aseguró Karplus.

3. Si una mamá está amamantando, no puede tomar ningún medicamento

«La enorme mayoría de los medicamentos son compatibles con la lactancia», señaló Karplus, que recomendó el sitio web e-lactancia.org para cualquier consulta específica. «Para darte una idea, el ibuprofeno y el paracetamol son 100% seguros. Hay que ver cada uno en cada situación, y además siempre depende del estado de salud del bebé», aclaró.

«La gran mayoría de los analgésicos, antiinflamatorios y antibióticos se pueden tomar. Si algún medicamento no es compatible con la lactancia, que por ahí pasa con algunos más raros y menos frecuentes, le podemos pedir a nuestro médico que lo reemplace por algún otro. No hay indicación de suspender la lactancia con ningún fármaco», explicó Le Bellot.

4. Si la mamá está enferma, no puede amamantar

«Eso es un mito», afirmó Le Bellot. «Al contrario: si estás enferma, justamente la leche materna va a generar anticuerpos contra esta enfermedad. Así que dándole leche materna, si llegado el caso el bebé se llega a enfermar o a contagiar, puede protegerse y estar mejor cubierto contra esa enfermedad», explicó.

«La madre va a contagiar o no a su bebé según las medidas de higiene que tenga. En el caso de una gripe, puede perfectamente amamantarlo sin contagiarlo. Los virus y las bacterias no se contagian por la leche humana; simplemente alcanzaría con lavarse las manos y cuidarse de no toserle encima», señaló Karplus.

5. Hay leches maternas más «aguadas» que no llenan al bebé

«Eso es un mito, es falso. La leche materna siempre es de buena calidad y siempre es suficiente para el bebé», afirmó Le Bellot. «Incluso después del año o de los dos años sigue teniendo nutrientes, y sigue siendo de una calidad que es muy buena y muy superior con respecto a muchos otros alimentos», aclaró.

«La leche humana es la leche para la cual está diseñado el estómago y todo el sistema digestivo del bebé. La leche humana se digiere en media hora. Entonces, que un bebé pida seguido no es porque no se llene, sino porque se llenó, pero la digirió», explicó Karplus.

6. La leche de fórmula llena más que la leche materna

Le Bellot señaló que esto «no es real». «Sí suele suceder que cae como más pesada, entonces parece que están más llenos. También pasa que con la mamadera es más fácil tomar que con la teta, entonces pueden tomar cantidades más grandes de las que realmente querían tomar. Por esos motivos nos parece que llena más, pero no», aclaró.

«La leche de fórmula es una leche de vaca adaptada que le requiere al intestino y al estómago mayor esfuerzo. Puede ser que tarde más en digerirlo, pero eso no es un valor positivo, en todo caso es un problema», coincidió Karplus.

7. Hay que amamantar respetando horarios y frecuencias fijas

«Eso es falso. Lo ideal siempre es amamantar a demanda», aseguró Le Bellot. «Las primeras semanas de vida es muy frecuente que estén 20, 21 horas por día a la teta, muchas veces tomando leche materna y otras usándola de ‘chupete’. No hay que respetar horarios ni frecuencias, puede estar a la teta todo lo que el bebé y/o la mamá deseen, que es lo ideal», remarcó.

«No es igual para ningún bebé y ni siquiera hacia sí mismo, quiero decir, cada día es diferente», destacó Karplus. «Cada época del año es diferente, si está resfriado es diferente, si saliste a pasear y se distrajo es diferente. Esa es la libre demanda: es estar disponible para poder amamantar cada vez que el bebé lo requiera», sostuvo.

8. La lactancia debe interrumpirse a una edad determinada

Le Bellot advirtió que este «es un mito muy frecuente y es uno de los problemas más grandes que enfrentan las mujeres con la lactancia». «La lactancia materna puede durar hasta lo que el niño o niña o la mamá decida. La realidad es que se vieron beneficios en los niños que son amamantados por más tiempo y para las madres también, así que la lactancia se da el tiempo que la madre y/o el niño o niña deseen», afirmó.

«Hasta el año, la fuente principal de nutrientes sigue siendo la leche humana, y después se puede seguir amamantando sin techo. La Organización Mundial de la Salud dice ‘hasta los dos años o más’, o sea, te está dando dos años como piso. Después es una ventana abierta al universo, a lo que cada mamá y cada bebé quieran. La leche tiene los mismos nutrientes y los mismos anticuerpos vivos desde el primer día hasta el último», aseguró Karplus.